Hands

dimecres, 14 de març de 2012

No tan perfectas

BELLEZALos cuerpos ultradelgados y simétricos están pasados de moda. Modelos como Tara Lynn, de 85 kilos, están imponiendo una tendencia que, lejos de buscar la perfección, celebra la diferencia.


Tara Lynn mide 1,80 metros, pesa 85 kilos y es talla 16. Con sus curvas  y su 
cara de muñeca ha demostrado que la sensualidad no es cuestión de peso. 


Tara Lynn no siempre ha estado orgullosa de su cuerpo. Antes de consagrarse como
modelo XXL, se avergonzaba de su figura voluptuosa y se sentía mal cada vez que 
alguien le decía gorda. (...) Llegó a perder 30 kilos y en 2008 una agencia de Nueva
York  la reclutó. Sin embargo, no pasó de ser una más entre cientos de modelos es-
queléticas de 1,80 metros de estatura, rostro simétrico y piel de porcelana. Para
completar, su cara se veía demacrada, siempre se sentía exhausta y vivía con hambre.
Estuvo al borde de la anorexia y tuvo que decidir entre las pasarelas y su salud: prefirió 
lo último y volvió a pesar 85 kilos.
Su representante se indignó y le canceló el contrato. Según él, nadie iba a querer a una
modelo talla 16, pero Tara no se dio por vencida y le demostró que estaba equivocado.
Firmó con la prestigiosa agencia Ford Models y desde entonces sus curvas han
aparecido en revistas como Vogue, V Magazine y Glamour. También ha sido musa
del diseñador Jean-Paul Gaultier y en febrero se dio el lujo de repetir en la portada 
de la edición francesa de Elle, que la nombró la heredera de la top model de los 
noventa Elle MacPherson. 


En una industria que más parece una fábrica de cuerpos perfectos y uniformes, Tara 
puso de moda las tallas grandes. Ante la dictadura del bisturí, el Botox y el 
Photoshop (...) por primera vez aparecen en los titulares esas otras mujeres que hace
algunos años no existían en el mundo de la alta costura: mujeres de la tercera edad, 
en condición de discapacidad, transexuales y con rasgos físicos poco convencionales. 

Daphne Selfe, de 83 años, es una de ellas.  Volvió al mundo de la moda  a los
 70 (...) un cazatalentos de la agencia Models 1, una de las más prestigiosas del 
mundo, quedó enamorado de su rostro, lleno de manchas y arrugas, y de su larga 
cabellera blanca. Le propuso convertirla “en la abuelita más sexy del mundo” y ella, 
sin dudarlo, aceptó (...) Ha aparecido en  Vogue, Marie Claire, Harper’s Bazaar, 
Vanity Fair y The Times. Por lo pronto, no piensa retirarse: gana 1.600 dólares al día y,
según dice, se siente como de 60. 

Andrej Pejíc (...) Despierta fascinación entre diseñadores como Gaultier, Raf Simons, 
Paul Smith y Marc Jacobs, y odios entre sus compañeros que lo ven como una doble
amenaza por su apariencia andrógina. Pejíc desafió el estereotipo del macho alfa y, 
aunque es un hombre, sus rasgos finos le permiten lucir un traje de paño masculino o 
un vestido de novia con la misma facilidad. Andrej no se define propiamente como 
un transexual. Dice que odia las etiquetas y precisamente esa ambigüedad es la 
clave de su éxito (...) En 2011 protagonizó catorce portadas por su talento para
desdibujar las fronteras entre géneros.

Kelly Knox (...) Nació sin el antebrazo izquierdo pero jamás se sintió diferente. Incluso 
desde los 7 años se rehusó a llevar una prótesis y jamás esconde su extremidad 
faltante. Está convencida por completo de su belleza y por eso no dudó en pre-
sentarse a la convocatoria del reality de la BBC Britain’s Missing Top Model.
En el programa se enfrentó a otras siete modelos, también con alguna limitación, y 
tras cuatro semanas de difíciles pruebas se convirtió en la ganadora. Como premio 
obtuvo un contrato jugoso y posó para la edición del vigésimo aniversario de Marie Claire. 

Los expertos coinciden en que estas mujeres han triunfado por ser diferentes, pero
ninguna ha llegado tan alto como Lara Stone, la primera top model que se negó a
arreglar sus dientes separados. (...) Era un desastre en pasarela y se veía 
‘rellenita’ y poco agraciada frente a sus compañeras talla cuatro. Además, como sus
 pies eran tan pequeños, los zapatos se le salían y en más de una ocasión se resbaló. 

Su suerte cambió a los 20. Firmó un contrato con la agencia IMG y se hizo famosa 
por ser la antimodelo: no era el típico androide en pasarela y eso era encantador. 
Lara reemplazó a Kate Moss en las campañas de Calvin Klein y a Madonna como 
imagen de Louis Vuitton. Por si fuera poco, Vogue París la nombró como una de 
las 30 mejores modelos de la última década y le dedicó un número completo de más 
de 100 páginas. Lara, de 29 años, en un principio fue considerada un patito feo y hoy,
a su manera, se ha convertido en un cisne. 

En opinión de Carlos Simões, investigador experto en moda y analista de tendencias:

 “Las campañas tienen que impactar para vender. Por esta razón, ahora prefieren
 modelos fuera de lo común, de talla grande, con limitaciones físicas, exóticas, asexuales 
y hasta lúgubres” (...)  “En una sociedad cansada de lo previsible, estas modelos atípicas 
se están volviendo sumamente rentables. Más que filantropía, es un negocio”. 

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