Hands

dissabte, 28 de juliol de 2012


POR RAFAEL DE SÁDABA*

Igualdad sí. Diversidad, también

Siendo la igualdad algo deseable y justo, que debe revertir en beneficio de quienes consiguen alcanzarla, su persecución obsesiva y su aplicación a ultranza pueden sin embargo producir un efecto contrario al deseado e irrogar perjuicio a quienes se pretendía favorecer.
Viene esta reflexión al hilo de la reciente sentencia dictada por el Tribunal de Justicia de la Unión Europea que obligará, a partir del 21 de Diciembre de 2012, a eliminar las diferencias entre sexos para calcular las primas en seguros como los de automóvil o de vida, por considerar estas prácticas una forma de discriminación y de fomento de la desigualdad.

Como resultado, el colectivo femenino, al que se pretende proteger de dichas prácticas, improcedentes según el Tribunal, tendrá que hacer frente a un incremento  del coste de las pólizas que se estima puede llegar hasta un 33%. Más información
Al hablar de igualdad no debería olvidarse que lo se busca es trabajar a favor de aquellos colectivos que han sido discriminados, excluidos o maltratados, construyendo una sociedad igualitaria en derechos y oportunidades.
Pero en realidad las diferencias en la primas no son debidas a ningún tipo de discriminación por género, sino a tener en cuenta factores como laesperanza de vida o la siniestralidad al volante que resulta, son diferentes según se trate de hombres y mujeres.  Por mucho que se fuerce la aplicación de precios iguales, no es fácil que desaparezcan las diferencias en cuanto a expectativas de vida y tampoco parece que en poco más de un año vayan a igualarse los índices de siniestralidad al volante entre hombres y mujeres.
La diversidad no es desigualdad
Al hablar de igualdad no debería olvidarse que lo se busca es trabajar a favor de aquellos colectivos que han sido discriminados, excluidos o maltratados  en razón de su sexo, raza, religión, etc., desterrando tales prácticas y construyendo una sociedad igualitaria en lo que se refiere a derechos y oportunidades. Igualitaria sí, pero plural y diversa.
Por tanto es importante que la frontera entre igualdad y diversidad esté muy bien definida, de forma que no se entienda que se produce desigualdad cuando lo que se está haciendo es tener en cuenta la diversidad en sí misma. Si un colectivo dado, en este caso el femenino, produce menos accidentes, no parece que tenga que sentirse discriminado si como consecuencia tiene acceso a precios más baratos, a la hora de asegurar su vehículo.
Caso distinto es que ser mujer sea obstáculo para conseguir un trabajo o cortapisa para promocionar en el mismo. Como ejemplo, el caso Wal-Mart, (tan de actualidad estos días en los medios), empresa en la que presuntamente,  ser mujer significa salarios inferiores y menos acceso a promociones, según la denuncia presentada por algunas de su empleadas, que podría convertirse en demanda colectiva si así lo decide el Tribunal  Supremo de Estados Unidos. Este tipo de prácticas son las que una política de igualdad sensata debe denunciar y perseguir.
Discriminar, ¿es siempre malo?
Porque si de lo que se trata es de desterrar cualquier discriminación basada en el género, incluso las que tienen un efecto positivo para el colectivo discriminado, como ocurre en el caso de los seguros ¿habría también que trabajar para eliminar las políticas de discriminación positiva que intentan primar el hecho de ser mujer a la hora de acceso a cargos o buscar un puesto de trabajo?

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