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dissabte, 26 de maig de 2012

Toklas y Stein: mecenas más allá del nazismo





En "Dos vidas", Janet Malcolm indaga la experiencia de las escritoras estadounidenses Gertrude Stein (1874-1946) y Alice Toklas  (1877-1967) mecenas de íconos modernistas y miembros de la Generación Perdida como Picasso o Hemingway- e intenta develar cómo dos mujeres judías, que además eran pareja, pudieron vivir idílicamente en la Francia ocupada por los nazis.
El texto de Lumen es una mezcla de periodismo, crítica literaria y biografía que reúne los artículos escritos por Malcolm para The New Yorker sobre esta peculiar pareja, donde Toklas funcionaba como asistente y musa de una Stein que se autoproclamaba artista genial y encabezaba las tertulias de los años 20, cuando París era una fiesta (...)..
Malcolm desmadeja el complejo vínculo entre estas mujeres y el esnobismo de una época: Stein, la menor de una familia judía acomodada que vive de rentas, fascista y dama del modernismo anglosajón era cálida, divertida, la mecenas que creó una exitosa galería de arte moderno (Matisse y Cezanne eran amigos personales); Toklas era la personalidad oscura y celosa, siempre dos pasos por detrás de su amante.
La subjetividad se ramifica con el repaso de publicaciones póstumas como los poemas eróticos que Stein le dedicó y la novela "Q.E.D" donde narra su primer amor; charlas actuales con ex amigos y allegados (la mayoría cortó vínculos con la pareja) y textos muy ilustrativos donde sus contemporáneos las describían (...)


El libro suma documentos fotográficos: la pareja en el piso de la rue de Fleurus, en 1922; el rostro enorme de Stein fotografiado por Man Ray, delante del óleo en que la retrató Picasso; ambas caminando risueñas por una callecita del poblado de Culoz en los 40, no se aclara si antes o después de la liberación.
La Segunda Guerra Mundial (1939-1945) las alcanzó en la campiña francesa, donde escaparon a las deportaciones y el horror sin necesidad de ocultarse, "todos las conocían y querían", señala Malcolm en un pasaje del libro, incluso figuraban en la guía telefónica.
Entre los motivos que expone para que dos mujeres judías ya maduras hayan vivido cómodamente en el epicentro francés del genocidio nazi -su bucólica casona estaba a pocos kilómetros de Vichy, central administrativa del nacional socialismo en Francia- cuenta su amistad con miembros de la ultraderecha, su simpatía por el franquismo y afinidad por colaboracionistas de alto rango.
Ya en el piso de Montparnasse -donde 20 años antes recibían amigos artistas, buscavidas y expatriados- habían tutelado al poeta experimental Ezra Pound (1885-1972), fanático de Mussolini.
Fue en esa época que iniciaron su amistad con el historiador Bernard Fay, hombre cercano a Philippe Petain -jefe de Estado francés durante la ocupación nazi- quien les garantizó alimento y calefacción en esos años.
Devoto traductor de la obra de Stein, Fay fue condenado por crímenes de guerra -hizo deportar y enviar a campos de exterminio a unos mil masones-, pero cinco años después escapó del hospital donde estaba detenido con ayuda de Toklas, quien vendió dibujos de Picasso para conseguir el dinero con que se instaló en Suiza.
La investigación de Malcolm trae al ruedo otras figuras peculiares como Ulla Dydo, una reconocida erudita de la prosa críptica de Stein; y Leon Katz, confidente de Toklas tras la muerte de Gertrude, quien aún prepara sus memorias sin publicarlas.
El libro trae, además, uno de los pocos análisis académicos y amenos de "Ser norteamericanos", el texto experimental que Stein escribió a lo largo de ocho años y 900 páginas, y que muy pocos críticos creyeron necesario leer completo a pesar de considerarlo un hito de la vanguardia del siglo XX.
En este tejido de testimonios y datos Malcolm va enhebrando sus propias inquietudes sobre el género biográfico, y así el lector irá encontrando reflexiones sobre la dificultad de ensamblar vida y legado de algún personaje o asistirá a la deconstrucción de algún hecho a partir de nuevos datos. (...)
"Casi todo cuanto sabemos lo sabemos, en el mejor de los casos, de una manera incompleta. Y casi nada de lo que nos cuentan sigue siendo lo mismo cuando se vuelve a contar", reflexiona Malcolm, mientras enfrenta las trampas y espejismos del género, desarma la madeja de una época tumultuosa, el mito montado sobre los felices años 20 y vuelve a rolarla para tejer nuevos matices literarios e ideológicos.
Fuente


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