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dimarts, 22 de maig de 2012

Entre la mujer y el arte, Paula Modersohn-Becker



                                     Paula Becker ((1876-1907




Paula Becker nació el 8 de febrero de 1876 en la ciudad alemana de Dresde. Era la tercera de siete hermanos. Su padre, Carl Woldemar Becker, era ingeniero y su madre Matilde pertenecía a la nobleza de Turingia. 
Hasta los 12 años, Paula vivió una infancia tranquila en Dresde hasta que fueron trasladados a Bremen por cuestiones laborales de su padre. Cuatro años más tarde fue enviada a Londres a casa de unos familiares para aprender inglés. Gracias a la ayuda de su tío, Paula consiguió ingresar en una escuela de bellas artes londinense donde empezó a aprender las técnicas del dibujo durante seis meses. 
De vuelta a Alemania, en 1893, Paula aceptó a regañadientes formarse como profesora a cambio de seguir estudiando pintura de la mano del pintor Bernhard Wiegandt. Fue entonces cuando empezó a experimentar con modelos reales y a realizar retratos de diversos miembros de su familia. 
En 1896, y después de haber obtenido su titulación como maestra, Paula siguió su formación artística en Berlín. De nuevo se instaló con unos familiares con los que estuvo una larga temporada.

El círculo de Worpswede

Un año después, en 1897, Paula tuvo la oportunidad de conocer un pequeño y pintoresco pueblo cuando sus padres iniciaron con toda la familia una excursión con motivo de sus bodas de plata. Worpswede impresionó a la joven no sólo por sus preciosos paisajes sino por su peculiar colonia artística. Paula volvería de nuevo a aquel emblemático lugar. 
Worpswede había acogido a un importante y destacado número de artistas que se caracterizaban por defender su independencia frente a las grandes academias de arte. Alejados de las normas y los talleres de pintura, los de Worpswede reclamaban un arte en contacto directo con la naturaleza y la realidad.

El amor y el arte

El 25 de mayo de 1901 Paula Becker se casó con Otto Modersohn, un pintor del círculo de Worpswede al que había conocido en aquella localidad alemana y con el que había coincidido en un posterior viaje a París. 
El matrimonio supuso para Paula un gran reto pues tuvo que compaginar sus anhelos artísticos con su nuevo papel de esposa y madre de Elisabeth, hija de Otto habida de un anterior matrimonio. A pesar de que Otto fue un marido cariñoso y atento con Paula parece ser que nunca llegó a valorar del todo la obra de su esposa y prefería una vida tranquila en Worpswede alejada de los círculos artísticos de París. 
El 23 de febrero de 1906, Paula dejaba a su marido en Worpswede y marchó rumbo a París. Era el inicio de su ruptura matrimonial. Paula decidió seguir su carrera artística y abandonar su papel de esposa y madre. Paula no sólo lo dejó todo para convertirse en pintora sino que no dudó en realizar obras escandalosas para su tiempo como una serie deautorretratos desnudos que culminarían en uno estando embarazada. 

A pesar de su decisión inicial, la artista dudó en varios momentos y la insistencia de su marido consiguió que Paula volviera junto a ella. En 1907 tuvo la alegría de quedarse embarazada aunque hubo de resignarse a dejar de lado la pintura. El 20 de noviembre daba a luz a su hija Matilde. Un día después moría de un ataque al corazón con tan sólo 31 años de edad. 

Paula Modersohn-Becker tuvo una vida breve en la que tuvo, como muchas grandes mujeres, la eterna duda de dejar su lado más femenino y maternal para poderse dedicar de lleno a su gran pasión artística.


Fuente

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