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divendres, 4 de maig de 2012

Corrientes filosóficas femeninas

El Instituto de la Mujer presenta un libro sobre filósofas. A través de la publicación y el recorrido de varias pensadoras de la historia se plantea la existencia de una corriente filosófica femenina.
La publicación, Estudios: Pensadoras del siglo XX: aportaciones al pensamiento filosófico femenino, analiza, desde una perspectiva teórica, el modo en que una serie de autoras como Hanah Arendt, Simone Weil, María Zambrano, Rachel Bespaloff y Jeanne Hersch se relacionan con la tradición filosófica y específicamente entre sí, además de con otras autoras.
Este estudio ha sido realizado por Fina Birulés profesora de filosofía contemporánea  y Rosa Rius, profesora de Historia de Filosofía, Estética y Filosofía de la cultura, ambas de la Universidad de Barcelona.
Los resultados de casi 20 años de estudio confirman que, a pesar de que en los últimos años algunas de estas pensadoras han sido objeto de un gran interés, siguen sin ser inscritas en la tradición  de pensamiento filosófico y, por tanto, sin ser transmitidas a las futuras generaciones.
A través de la historia y pensamiento de 5 pensadoras de la historia se muestra una corriente filosófica femenina.En este sentido, la presidenta del Instituto de la Mujer,Laura Seara ha destacado que la historia de las mujeres filosofas es también la de su lucha para que se reconozcan sus aportaciones ya que “las mujeres pensadoras se expusieron al desprestigio y al chismorreo, de modo que su vida privada acababa despertando mayor interés que su obra”.
Las filósofas
Hanna Arendt fue una filosofa alemana, de origen judío y una de las más influyentes pensadoras del siglo XX. Trabajó entre otras cosas, como periodista y profesora de universidad. Entre sus logros, destacan el ser la primera mujer a la que la Universidad de Princeton, en 1953, ofreció impartir los seminarios Christian Gausss y la primera mujer con rango de catedrática invitada por la misma Universidad en 1969. Arendtpublicó obras importantes sobre filosofía política como La condición humana, aunque rechazaba ser clasificada como filosofa y prefería que sus publicaciones fueran clasificadas dentro de la teoría política.
Simone Weil nace en el seno de una familia hebrea intelectual y laica. Estudia filosofía y literatura clásica. A los 19 años ingresa, con la calificación más alta, en la Escuela Normal Superior de París. Se gradúa a los 22 años y comienza su carrera como docente en diferentes liceos. Conoce a Leon Trotsky en París, con quien discute sobre la situación rusa, Stalin, y la doctrina marxista. A los 25 años, abandona provisionalmente su carrera docente y trabaja durante un tiempo como obrera en Renault. Sus obras no empiezan a publicarse hasta después de la II Guerra Mundial, editados por sus amigos. Entre ellas destacan La opresión y la libertadLas raíces del existir o La fuente griega.
María Zambrano fue una filosofa y ensayista española discípula de Ortega y Gasset, de Zubiri y García Morente. Su afinidad con los pensadores órficos y neoplatónicos le lleva a la formulación de conceptos como la razón poética  que constituye uno de los núcleos de su pensamiento. Zambrano propone la creación de la persona a partir de una metodología que se articula en torno a esa razón poética. Entre sus méritos destacan el premio Príncipe de Asturias de Humanidades en 1981 y el Cervantes en 1988.
Jeanne Hersch fue una filosofa suiza de origen polaco que reflexionó en sus obras sobre el concepto de libertad. Asistente del existencialista Karl Jaspers en Alemania durante los primeros años 30, fue una de las primeras mujeres en obtener un puesto de catedrática en la Universidad de Ginebra en 1956. Dirigió la división de filosofía de la UNESCO durante dos años y fue miembro de su Comisión Ejecutiva. En 1969 publicó su obra titulada El derecho de ser hombre, una selección de textos sobre Derechos Humanos. En 1987, recibió la medalla Einstein.
Rachel Bespaloff nació en el seno de una familia de intelectuales judíos, hija de un médico y una doctora en filosofía. En 1919 se instaló en Paris, donde frecuento al filosofo Léon Chestov, y empezó a escribir bajo el impacto de su pensamiento. En sus ensayos de filosofía, Bespoff regresa una y otra vez a la cuestión de la belleza dentro de la confusión del mundo. Su obra más significativa es De la Iliada, comenzada poco antes de la invasión nazi y de emprender su viaje al exilio a EEUU. Se trata de un ensayo que ella mismo definió como su forma de encarar la guerra. En EEUU trabajó dando clases de literatura y civilización francesas en el Mounth Holyoke College de South Hadley, donde terminó su vida.
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