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dimarts, 29 de maig de 2012

"Evelyn" o el poco valor de las mujeres en algunos países


Isabel de Ocampo debuta en la dirección de largometrajes con una película, “Evelyn”, sobre la trata de mujeres. Coescrita con Juan Manuel Romero, la película –se estrena el 8 de junio- es una producción de La Voz Que Yo Amo y Colomo.

Muestra el proceso psicológico y emocional de una joven peruana, que viaja a España donde le han prometido un trabajo, y que muy pronto descubre que ha sido víctima de un terrible engaño. Evelyn se convierte en una esclava, obligada a prostituirse y sin posibilidad de escapar. El filme retrata, además, el mundo que rodea todo ello, no solo a los proxenetas, sino también al resto de personas que viven de este oscuro negocio ilegal. Cindy Díaz es la actriz protagonista, y en el reparto la acompañan Adolfo Fernández, Ari Rubiano, Sari Bibangng y Guadalupe Sancho.

Evelyn es un largometraje que nació después del premiado cortometraje Miente, sobre el mismo tema, y para su elaboración, Isabel de Ocampo y Juan Manuel Romero dedicaron un extenso tiempo a la investigación. Visitaron burdeles, hablaron con mujeres y con proxenetas, conocieron los métodos de corrupción que estos emplean con policías, políticos y otros personajes influyentes… “No entendíamos cómo el ser humano podía ser tan cruel y, sobre todo, no entendíamos cómo las mujeres podían participar en ese abuso a gente pobre”, asegura la directora.

¿Es más fácil, o lo contrario, para una mujer realizar la investigación en ese territorio de la prostitución?

Yo creo que en una situación así cada género tiene sus ventajas y sus inconvenientes. Por ser mujer siempre que entraba en un club yo llamaba la atención por mi ‘exceso de ropa’, si hubiera sido un hombre habría pasado más inadvertido, claro. Pero a la hora de hablar con las personas, como hay una cierta tendencia a considerarnos más inofensivas, me daba la sensación de que conmigo se abrían más que con Juan Manuel Romero, el coguionista, por ejemplo. Y en las conversaciones con mujeres, ellas desactivaban el mecanismo adquirido de la seducción y yo las notaba más relajadas y tranquilas conmigo. Y, por lo tanto, más sinceras. También ayuda el hecho de que ni Juan Manuel Romero ni yo éramos periodistas, ni íbamos con la grabadora. No nos interesaban los nombres y apellidos, sino solo la esencia de los sentimientos y de los hechos.

¿Ha sido complicado encontrar financiación para la película?

La mayor dificultad que he tenido no ha venido del género sino de las estrecheces económicas. He producido todos mis trabajos audiovisuales con mi propio dinero y, lo siento, no participo del romanticismo que se le quiere dar ahora a las películas de bajo presupuesto. Rodar con poco dinero, se puede hacer, ¡claro que se puede hacer! Todos los caminos conducen a Roma, pero hay una gran diferencia entre viajar en avión y viajar en patinete. Al final se resiente el equipo que termina cobrando menos de lo que debería.

¿El personaje de Evelyn está inspirado en un caso real?

La protagonista está inspirada en una chica real, aunque ella vivió la experiencia de una manera distinta a como se cuenta en la película. Nosotros teníamos que hacer en el guion un ejercicio de condensación y poner la historia al servicio del suspense.

Hay otras mujeres en la historia, entre ellas, una mujer africana que sufre mucho por la pérdida de su hijo y vive aterrorizada, ¿de dónde surgió?

De una historia terrible que me impactó mucho y que leí en Internet.
El problema de las mujeres nigerianas y el vudú que les hacen... no puedo contestar todo esto sin revolverme en la silla. Las personas de Cruz Roja de Ceuta y del sur de España en general tienen documentados casos aterradores que te dejan alterado varios días. Los viajes atravesando África hasta llegar a Europa plagados de violaciones y atentados físicos y sexuales de todas las clases es auténtico terrorismo. En muchos países las mujeres valen menos que nada. Y por eso me parece doblemente perverso y me cabrea muchísimo que se criminalice y se persiga a las mujeres que ejercen la prostitución en España.

Y el problema de los hijos, ¿cómo es la realidad de este asunto en la vida de estas mujeres?

 (...)Casi el 80 por 100 de las mujeres extranjeras que ejercen la prostitución en España son jóvenes madres de familia. Con el agravante de que hay que sumarle el factor vergüenza, el factor culpabilidad y la exclusión y el rechazo social. Las agentes sociales que trabajan en ONG's encuentran muchos obstáculos para ayudar a estas chicas, porque las familias no llegan a entender el tormento y la tortura a las que son sometidas para poder mandar dinero a casa. Ellos allí, siguen participando de la visión idealizada que tienen a través de la televisión de países como el nuestro. Y salir de la prostitución para ellas supone dejar de mandar dinero a casa. Y entonces, ¿de qué vive la familia? Es una pescadilla que se muerde la cola.

“Evelyn” muestra el mundo que se mueve alrededor de la prostitución.

Nosotros queríamos reflejar las reacciones de la sociedad ante él y mostrar diferentes puntos de vista. Hay distintas mujeres, la que quiere ayudar, la cocinera… La gente cree que la prostitución es un círculo cerrado, pero no. El dinero legal que mueve este mundo es mucho, por eso el tema es tan complejo.

La intención de realismo en la película ¿era prioritaria?

Solamente en el guion, donde fuimos absolutamente rigurosos con lograr una historia veraz y muy documentada. Por poner un ejemplo, yo me negaba a poner el típico policía corrupto porque me parecía un cliché (¡ilusa de mí!) En cuanto a los elementos visuales y sonoros, nada es realista, todo es expresivo.

¿Cuál fue el planteamiento estético, de narrativa visual, de la película?

El planteamiento estético fue muy, muy elaborado. En el sentido formal, la película es poco realista. La dirección artística de Rocío Peña y Carlos Aparicio no recrea un puticlub de verdad. Los de verdad tienen más pinta de hoteles y hostales y son generalmente muy kitsch. El club de nuestra historia es una geografía mental de la protagonista. Los colores, las paredes, la gotera, los elementos decorativos, el espejo, etc., todo forma parte de un nivel metafórico que, sin desviar la atención de la historia están ahí para arroparla. La metamorfosis que sufre la protagonista se cuenta a través de la caligrafía que va trazando la cámara, y la magnífica y arriesga música de Antonio Escobar describe a la perfección ese paisaje subconsciente con elementos experimentales como versos budistas del revés unidos a un uso claustrofóbico del sonido. José David Montero, el director de fotografía que también operó la cámara hizo un exquisito trabajo, no sólo en cuanto a la poética luz que acompaña el viaje de Evelyn sino a través de los encuadres que también nos van mostrando gradualmente la discordancia y los desequilibrios que la van llevando de un lugar a otro de la mente. Y por último en montaje, con la gran Mapa Pastor nos centramos en recuperar el suspense y el pulso narrativo que tenía el guion y eliminar todo aquello que no contribuyera a mantener en vilo al espectador durante toda la película. El típico ejercicio de eliminar lo (que 
‘ellos’ se empeña en llamar) accesorio, en el que los directores nos queremos cortar las venas y los montadores... yo creo que disfrutan, fíjate lo que te digo... (¡es broma!). La verdad es que tuve muy buena suerte con el equipo.

Este problema no se ha visto a menudo en el cine, ¿a qué cree que se debe?

No lo sé. Para mí fue fácil, por empatía, pensé en cómo reaccionaría yo. Para un hombre, seguramente, es más difícil ponerse en el lugar de una chica que pasa por eso.

Fuente


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