Hands

diumenge, 5 d’agost de 2012

¡A curarse toca!


¿Podemos evitar la enfermedad?. Quizá, me respondo. Pero hay que actuar antes de que el cuerpo se queje. No sólo cuenta lo físico, lo emocional es fundamental. Trabajo con mis pensamientos para construir una visión sana de la vida´.






¿Qué pasa con el cuerpo?
Como no soy médico no sé curar nada a nadie, ¡ya me gustaría! En estas lides ya me basta si soy capaz de arreglarme yo cuando la cosa apunta fea. Pero el no tener conocimiento técnico acumulado de por dónde va nuestro cuerpo no debe suponer "sordera " para el mismo.  

Una va por la vida como si tal cosa. Lidiando con lo positivo y lo negativo que le acontece encajando lo que toca, aprendiendo, desaprendiendo, reinventándose, buscándose, perdiéndose y desplegando un sinfín de comportamientos muy variados unas veces , o repitiéndose otras hasta aburrirse de sí misma o hasta acertar.   

No es fácil aprender a pensar en positivo, pero es clave para la salud del cuerpo.
Cierto que cada ser humano es un mundo y vive las cosas a su manera.  Pero, ¿qué pasa con el cuerpo?. En muchos casos pasa algo tan simple como que nos olvidamos de él. Me refiero a aquellos en los que si  las cosas no nos van bien en lo emocional los castigamos por partida doble: no dándoles lo que necesitan (que no es tanto como nos han vendido) y llenándolos de lo que no les conviene. ¡Lamentable!. Utilizamos el cuerpo como si fuera el gran muro de un frontón. Lo peor es que, sin darnos cuenta, los "pelotazos" van dejando huella y, tarde o temprano, salen.

Seamos prácticos
Decir que nuestro cuerpo es el sostén físico de nuestra actividad vital no es nada nuevo. Añadir que cada una de nuestras células tiene vida propia y es un pequeño universo en miniatura que siente y padece igual que lo hace aquel cuerpo al que pertenece quizá llame la atención. Pero lo que es un descubrimiento bellísimo es comprender que  nuestro cuerpo es un generador de energía de una perfección exquisita. Y así, cada uno de los millones de procesos de transformación que operan en nuestro organismo, sean de la clase que sean, generan y consumen la suya propia.

Ese caudal energético del que disponemos por el mero hecho de ser humanos, tenemos que utilizarlo para nuestro beneficio. A eso llamo yo ser prácticos.

Nuestro campo energético debe estar limpio y en paz.  Así  podremos conseguir que su sostén físico (el cuerpo) no tenga queja.  

Poner orden
Llegados a este punto digo lo de siempre: no hay recetas mágicas. Sin embargo, hay un par de cuestiones indiscutibles.

Nuestro campo energético estará "limpio" si la mente está clara. Pensamientos turbios llevan a situaciones turbias o, lo que es lo mismo, a convertir a la persona en un generador de energía negativa. ¡Hay que transformar eso!.  Entre otras cosas porque, nos guste o no, acabamos siendo lo que pensamos. Para el caso y tirando del acerbo popular: "unos cenizos". ¡Y el mundo se nos vuelve gris!. Pero, lo que es peor:  ¡lo contaminamos todo!. Cierto que no es fácil aprender a pensar en positivo, pero es clave para la salud del cuerpo. Entre otras cosas porque da mucha paz interior y con ese ingrediente y una buena dieta los tumores , por poner un ejemplo, ya lo tienen un poco más difícil.

La última cuestión que no admite discusión es que todo está en movimiento y en permanente cambio. Pues bien: ¡seamos conscientes y actuemos en consecuencia!. El día a día se muestra contundente por cotidiano e inevitable. ¡Gocemos con él!. Es la corriente contra la cual no podemos ir. Aceptemos y cambiemos al mismo tiempo que lo hace el entorno.  Si lo hacemos, nuestra percepción de las cosas se relaja y nos damos la oportunidad de crecer interiormente y evolucionar con el aprendizaje que nos permitimos. Eso nos conecta directamente con lo que somos de verdad y nos lleva al centro de nosotros mismos.  Es como encender la luz en un cuarto oscuro. Cuando conectamos con quien somos, vivir,  aún en las peores circunstancias que podamos imaginar, se torna  una experiencia tremendamente valiosa.    

Vencer la enfermedad es un gran logro, pero lo verdaderamente útil es comprender que la curación y la prevención dependen, antes que nada, de nosotros mismos y de nadie más.

fuente
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