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divendres, 14 de setembre de 2012

El caso Assange desde el feminismo


Caso Assange, por Emma Gascó
Emma Gascó
Cuando June me sugirió que escribiera un post sobre la lectura feminista del caso de Julian Assange, pensé que me sería muy complicado llegar a tener una oponión clara del asunto; en realidad, me ha sido relativamente fácil en cuanto comencé a leer sobre el caso en las fuentes reales, y no en internet. Este es un claro ejemplo de cómo internet puede desfigurar cualquier noticia y hacer que la mezcla entre noticia y opinión nos impidan ver la realidad.
No me costaría nada creer que todo es un montaje de la CIA. Pero tampoco me cuesta nada creer que lo que ellas denuncian es verdad. Assange, declarándose un machista y afirmando que Suecia ”es la Arabia Saudí del feminismo” no inspira mucha confianza. Él no ha rechazado la versión de las mujeres. Me inclino a pensar que si todo fuera un montaje político, se hubiera montado sobre un delito de mayor importancia.
Por una parte tenemos la persecución norteamericana hacia Wikileaks, que deploro. Las penas que Estados Unidos reserva para quienes considera “enemigos” son desproporcionadas y los castigos que aplica –judicial y extrajudicialmente- a estas personas son inhumanos. La situación del soldado Manning da una idea de lo que podría esperarle a Assange en caso de que terminara en aquel país. EEUU no ofrece garantías en este o en otros casos, pero lo cierto es que EEUU, por ahora no ha pedido la extradición de Assange y, de hecho, le hubiera sido más fácil pedirla desde el Reino Unido si esa era su intención primera. En cualquier caso es verdad que los brazos de la CIA son muy largos y que el respeto de EEUU por el derecho internacional es cuestionable, así que es lógico que Assange tenga miedo de acabar en ese país.

Sin embargo, el caso tiene una vertiente completamente eclipsada por los medios y, lo que es peor, por todos los comentaristas y también por toda la comunidad de internet, y es que dos mujeres han denunciado a Assange por delitos sexuales y la justicia sueca le ha llamado a declarar. No está acusado de violación, como se dice a menudo, sino de un delito sexual menor que la violación. Se dice también que el delito sobre el que la fiscalía quiere interrogarle no sería calificado como delito en la mayoría de los países democráticos. Pero no todos los países tienen, desgraciadamente, una lesgislación inspirada por el feminismo en lo que hace a estos asuntos. Suecia es un modelo y un ejemplo; que el asunto no sea delito en muchos países no quiere decir que no debiera serlo o, incluso, no quiere decir que podamos pensar que la legislación sueca no tiene importancia.

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